
Vélez ya advirtió sobre la inviabilidad ambiental de un puerto exterior
El equipo de gobierno barquereño, diez meses antes de las recientes recomendaciones de la Dirección General de Medio Ambiente, había calificado, sin rodeos, la idea del puerto exterior, definiéndola como «un disparate desproporcionado desde el punto de vista ambiental»
El alcalde de San Vicente de la Barquera, Julián Vélez, considera que por fin “se abre la luz en el futuro puerto deportivo”, tras la recomendación de la Dirección General de Medio Ambiente de modificar el proyecto de ampliación del puerto de San Vicente, incluido en el Plan de Puertos diseñado por el Gobierno de Cantabria.
Vélez recuerda que lleva advirtiendo, desde hace cuatro años, sobre la “inviabilidad de un puerto exterior”, tesis que ha mantenido en diferentes ámbitos, y que le llevó a presentar una moción en el Parlamento cántabro pidiendo un Plan de Puertos consensuada, en un sesión en la que criticó al Gobierno “por haber anunciado a bombo y platillo los puertos deportivos con proyectos que carecían del rigor necesario y de los estudios técnicos y ambientales imprescindibles para su ejecución”.
El tiempo ha dado la razón al primer edil barquereño, cuando el consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín, advirtió, el viernes pasado, que la ubicación exterior del futuro puerto barquereño «no es la adecuada ambientalmente», en un informe, que, aunque no es vinculante, pesará rotundamente en el proyecto original elaborado por la Consejería de Obras Públicas.
Vélez también denunció en el Parlamento, en febrero de este año, que el Gobierno regional había seguido alentando la idea de construir puertos, a sabiendas de existir serios problemas en la evaluación ambiental, como sucedió en Suances, “lo que supone un engaño para los vecinos”, y planteó, “si realmente existía una voluntad seria de llevar a término los proyectos o sólo se trataba de artificios electorales”.
El alcalde, a través del ente local, formuló diversas alegaciones en enero contra la propuesta gubernamental de un puerto exterior, esgrimiendo unos criterios que ahora son coincidentes con las consideraciones de la Dirección General de Medio Ambiente, y que situaban como objetivo prioritario «no incidir en la dinámica del litoral», respetando las corrientes de la zona y la configuración de la playa.
De hecho, el equipo de gobierno barquereño, calificó sin rodeos la idea del puerto exterior, definiéndola como «un disparate desproporcionado desde el punto de vista ambiental», una opinión en la misma dirección a la del jefe del servicio de Impacto y Autorizaciones Ambientales de la Consejería, Emilio Flor, que incluso va más allá al asegurar que el puerto exterior “sería ilegal” con la legislación vigente.
A estos problemas de impacto se suma el hecho de ser un puerto «construido de espaldas a la actual trama urbana de San Vicente», según argumentaban las alegaciones del equipo de gobierno local.
El alcalde, desde que se iniciara el debate sobre el puerto de deportivo, ha participado en los diversos foros de opinión, como el realizado en la biblioteca municipal en 2006, defendiendo, en contra de las propuestas del PSOE, la idea de un puerto interior, que contemplase la construcción de un aparcamiento subterráneo. “Un puerto en el interior de la ría, con pantalanes y diques flotantes, con un tamaño adecuado a las necesidades”, concluye Vélez.